La importancia de la lactancia materna temprana

El parto hospitalizado representa la institucionalizción y medicalización del nacimiento. Por este motivo el alumbramiento puede llegar a ser una experiencia fría y despersonalizada.

Muchas veces esto implica una desnaturalización del parto y del nacimiento, en el sentido de que se impide que afloren determinados instintos que habitan dentro de las madres y de los bebés. Así, por ejemplo, las madres pierden la confianza en su intuición natural para hacer lo que el cuerpo les pide cuando llega el bebé y pasan a confiar en terceras personas que les dicen lo que tienen que hacer (aunque muchas veces no les apetezca).

Como es lógico el bebé también nace cargado de instintos. Muchos los conocemos y nos hacen gracia. El instinto de sujeción, por ejemplo. ¿Quien no ha extendido el dedo ante un recién nacido para comprobar cómo se agarra a él en cuanto lo tiene al alcance? En realidad creo que cuando el bebé se agarra a nuestro dedo nos sentimos… -¿cómo decirlo?- importantes. Sentimos que le damos seguridad al bebé. Que nos necesita y estamos a su lado. Nos reconforta.

Si con un simple dedo ocurre esto, ¿podéis imaginar lo representa un seno materno para un recién nacido?

El instinto de succión es muy importante en el neonato. De hecho, el bebé lo conserva durante todo el periodo de maduración y desarrollo. Sin embargo, hay instintos que sólo están activos apenas unas horas después del alumbramiento. Luego se van apagando poco a poco hasta desaparecer o atenuarse demasiado.

Este impulso es tan fuerte que lleva al bebé a “reptar” sobre el cuerpo de su mamá buscando el pezón.

En esta ocasión he querido escribir sobre el impulso que lleva al bebé a buscar el pecho de su mamá en sus primeras horas de vida. Este impulso es tan fuerte que le lleva a “reptar” por encima de su mamá buscando el pezón hasta que él solito logra dar con él.

 

Este estímulo temprano es muy importante porque favorece la producción de leche a la madre y que el bebé se adapte fácilmente al pezón. De hecho, la lactancia materna temprana previene la aparición de algunas de las dificultades con las que se encuentran algunas de las madres que optan por amamantar a sus bebés. Ya sabéis: que si no sube la leche, que si el bebé no se agarra…

La experiencia de la lactancia estaría mucho más exenta de dificultades si se iniciara antes de lo que se hace habitualmente. Lo ideal es que el bebé y la madre entren en contacto directo, piel con piel, desde en los momentos inmediatamente posteriores al alumbramiento. Tal y como vemos en el vídeo: el bebé sobre el vientre sin ropas de la madre, para que afloren con naturalidad todos los instintos que bebés y mamás llevamos dentro.

Lamentablemente, esta imagen dista mucho de las procedimientos habituales en las salas de parto de los hospitales, donde se retira al bebé de junto a su madre apenas se le ha cortado el cordón umbilical y lavado. Estas son sus primeras experiencias en el mundo. Quizá no debería ser así.

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22. octubre 2011 by WayMilk
Categories: Crianza con apego, Lactancia materna, Maternidad, Sujetadores de lactancia | Tags: , , , , | 2 comments

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